Pocc Pinsaco
Ranger-Fey wanderer de nivel 8 en Faerûn (Estándar)
Rango Plata
Pocc Pinsacco, de los Pinsacco de abajo, ha vivido una vida tranquila... o eso es lo que él recuerda.
Con catorce años, en una cacería con su padre adoptivo, se separó de él y fue arrastrado sin saberlo al plano feérico.
Allí conocería a su nueva madre, que lo cuidó y lo guio con cariño, protegiéndolo de los peligros del plano feérico. Esto despertó los celos de uno de sus hijos de sangre, que buscó una forma de deshacerse de él, y después de 6 años cuando apareció la oportunidad perfecta, la tomó.
—Amado Pocc, tengo noticias para usted —dijo mientras Pocc se estaba llevando una rebanada de pan con mermelada a la boca—. Hoy he preguntado al oráculo por su fortuna, pues quería invitarle a una cacería y quería asegurar su seguridad en esta.
—Hmgrhmahhhfias —Pocc masculló con la boca llena.
—Quédese sentado, pues lo que debo decirle es de suma importancia. El último sol se ha posado para su... cuidador del plano material. Morirá antes del amanecer —sin darle tiempo para pensar, continuó—. Pocc sabe que le quiero como a un hermano, descubrir esto me ha roto el corazón —dijo con tal pesar en su voz que nadie podría ver la sonrisa que escondía en lo más profundo—. Por eso estoy dispuesto a sacrificarme, romper un par de reglas y mandarlo de vuelta al plano material para poder ver por última vez a su... padre.
Pocc tenía demasiadas cosas en la cabeza. Reinó el silencio a su alrededor.
—Entiendo lo que está pensando, ¿cómo volver? —Pocc no había tenido tiempo de planteárselo— simplemente deberá decir mi nombre tres veces y yo mismo lo traeré de vuelta. Mi única condición es que no puede llevarse nada originado en el plano feérico al plano material, eso podría tener consecuencias indeseadas.
Pocc se quedó mirando la mano tendida enfrente de él.
—¿Tenemos un trato? Debe saber que esta oferta es muy generosa por mi parte —dijo elevando la voz de forma imponente.
Pocc le tomó la mano, dubitativo e intimidado.
Lo último que vio fue su sonrisa, dientes que eran casi colmillos y ojos de depredador... «un lobo», pensó.
Entonces Pocc volvió al plano material, sin sus finas ropas tejidas por hadas, sin su rebanada de pan con mermelada imposiblemente dulce... y sin los recuerdos de sus últimos 6 años.
Incluido el nombre del lobo.
Poco después de volver, Pocc pudo encontrar a su padre, que saltó de la cama al verlo, aunque ya estaba muy débil y era consciente de que no sobreviviría la noche, pero eso no es excusa suficiente para que un buen mediano no celebre el retorno de su hijo con más comida y bebida que nadie.
Pocc tuvo una buena despedida de su padre, que murió con el amanecer; tuvieron tiempo suficiente para hacer las paces con su partida.
Aunque había perdido los recuerdos de sus últimos años, algo le decía que allí afuera había un mundo de maravillas que podía llamar hogar, así que Pocc se puso su mochila al hombro y por primera vez tomó el mismo la decisión de ir a buscar aventuras.
Con catorce años, en una cacería con su padre adoptivo, se separó de él y fue arrastrado sin saberlo al plano feérico.
Allí conocería a su nueva madre, que lo cuidó y lo guio con cariño, protegiéndolo de los peligros del plano feérico. Esto despertó los celos de uno de sus hijos de sangre, que buscó una forma de deshacerse de él, y después de 6 años cuando apareció la oportunidad perfecta, la tomó.
—Amado Pocc, tengo noticias para usted —dijo mientras Pocc se estaba llevando una rebanada de pan con mermelada a la boca—. Hoy he preguntado al oráculo por su fortuna, pues quería invitarle a una cacería y quería asegurar su seguridad en esta.
—Hmgrhmahhhfias —Pocc masculló con la boca llena.
—Quédese sentado, pues lo que debo decirle es de suma importancia. El último sol se ha posado para su... cuidador del plano material. Morirá antes del amanecer —sin darle tiempo para pensar, continuó—. Pocc sabe que le quiero como a un hermano, descubrir esto me ha roto el corazón —dijo con tal pesar en su voz que nadie podría ver la sonrisa que escondía en lo más profundo—. Por eso estoy dispuesto a sacrificarme, romper un par de reglas y mandarlo de vuelta al plano material para poder ver por última vez a su... padre.
Pocc tenía demasiadas cosas en la cabeza. Reinó el silencio a su alrededor.
—Entiendo lo que está pensando, ¿cómo volver? —Pocc no había tenido tiempo de planteárselo— simplemente deberá decir mi nombre tres veces y yo mismo lo traeré de vuelta. Mi única condición es que no puede llevarse nada originado en el plano feérico al plano material, eso podría tener consecuencias indeseadas.
Pocc se quedó mirando la mano tendida enfrente de él.
—¿Tenemos un trato? Debe saber que esta oferta es muy generosa por mi parte —dijo elevando la voz de forma imponente.
Pocc le tomó la mano, dubitativo e intimidado.
Lo último que vio fue su sonrisa, dientes que eran casi colmillos y ojos de depredador... «un lobo», pensó.
Entonces Pocc volvió al plano material, sin sus finas ropas tejidas por hadas, sin su rebanada de pan con mermelada imposiblemente dulce... y sin los recuerdos de sus últimos 6 años.
Incluido el nombre del lobo.
Poco después de volver, Pocc pudo encontrar a su padre, que saltó de la cama al verlo, aunque ya estaba muy débil y era consciente de que no sobreviviría la noche, pero eso no es excusa suficiente para que un buen mediano no celebre el retorno de su hijo con más comida y bebida que nadie.
Pocc tuvo una buena despedida de su padre, que murió con el amanecer; tuvieron tiempo suficiente para hacer las paces con su partida.
Aunque había perdido los recuerdos de sus últimos años, algo le decía que allí afuera había un mundo de maravillas que podía llamar hogar, así que Pocc se puso su mochila al hombro y por primera vez tomó el mismo la decisión de ir a buscar aventuras.