S'rastrel
Bruja de nivel 15 en Faerûn (Estándar)
Rango Oro
El genio se aburría. A decir verdad, llevaba aburriéndose siglos, desde que aquel maldito mago lo encerrara en aquella prisión y lo forzara a permanecer bajo tierra. La relación de los dao con la libertad es irónica: ávidos por esclavizar mortales, consideran sin embargo su propio libre albedrío como el privilegio más sagrado. Y las esperanzas de este genio de ser liberado alguna vez eran cada vez más débiles. Dejarse llevar por la inexistencia parecía cada vez más tentador...
Clonk.
¿Una pala? Si hubiera tenido cuerpo, el dao se hubiera quedado paralizado. No podía ser una alucinación producto del enclaustramiento prolongado, los genios no alucinan.
-Vaya, parece que hemos encontrado algo.
Enanos. ¿Quién si no iba a cavar en el lugar más recóndito de Toril? Pero que extrajesen su prisión del suelo no sería suficiente, su esencia había sido encadenada con magia muy poderosa. No podría volver al plano de la Tierra tan fácilmente. Tendría que jugar bien sus cartas.
-Ah, otra baratija.
-Espera, déjame ver. La reliquia podría ser cualquier cosa.
-Sí, bueno, vosotros pagáis, vosotros mandáis. Pero no parece más que otro anillo de mierda.
Interesante. La segunda persona que había hablado y que ahora sujetaba el anillo no era una enana, sino una gith. Rápidamente, el dao se introdujo en su mente. Los gith tienen un talento psiónico innato, pero él seguía siendo casi tan poderoso como un dios. Si tan sólo no estuviese encadenado a ese anillo...
Recorrió rápidamente la mente de la githyanki, quién se llamaba S'rastrel. En un instante, vio varias imágenes de su vida. Una prometedora joven que busca complacer a Vlaakith. La joven descubre información sobre el príncipe Orpheo y la verdadera naturaleza de Vlaakith. Huye de entre los suyos y se reúne con otros disidentes. Ahora se prepara para el día en que Orpheo vuelva para recuperar su legítimo lugar como rey de los gith, haciendo todo lo posible por conseguir evidencias que pongan a más de entre los suyos de su parte.
El dao había encontrado lo que buscaba. En un abrir y cerrar de ojos, introdujo a la gith en su dimensión de bolsillo y proyectó un fragmento de su propia esencia delante de ella, no sin antes "maquillarse" un poco de acuerdo a las expectativas de la joven.
-Joven S'rastrel.
-¿Príncipe Orfeo? -S'rastrel se arrodilló.
-Has encontrado una de mis reliquias, el anillo que portaba cuando maté mi primer cerebro anciano. Ahora escúchame: sé que estás impaciente por volver con los tuyos y mostrarles tu hallazgo, pero debes ser paciente. Los demás aún no están preparados para mi regreso.
-Pero... la cantidad de camaradas que podríamos reclutar...
-NO DUDES DE MI PALABRA. ¿Acaso no tienes fe en mí?
-Siempre, mi príncipe. Pero tengo muchas preguntas... Vlaakith ha eliminado meticulosamente cualquier información sobre...
-A su debido tiempo. No es ahora el momento de revelar todos los misterios -la interrumpió el genio. Ahora venía lo más importante. Necesitaba un pacto. En última instancia, sólo alguien realmente poderoso podría liberar su esencia. Con un pacto, sin embargo, su acceso a la Urdimbre se amplificaría; éste sería el primer paso-. Pero percibo sinceridad en tus palabras. Si te encomendase directamente algunas tareas, ¿cumplirás con mi voluntad?
-No podría imaginar mayor honor.
-Pues júralo, y te nombraré mi paladina.
-Juro que cumpliré tu voluntad.
-Perfecto. Yo te bendigo. Mi anillo será tu símbolo sagrado. Ahora abandona este lugar.
S'rastrel volvía a estar en la excavación subterránea. Los enanos miraban para ella alarmados.
-¿Qué ha pasado? Desapareciste por un momento.
-No pasa nada. Habéis hecho un gran trabajo; vámonos de aquí.
----------
Ya en la superficie, el dao percibió algo extraño. El poder de un deseo había cambiado la línea temporal hacía no mucho. Cualquier genio de su talla se habría dado cuenta. Eso ponía las cosas aún más interesantes. Sintió vestigios de... ¿un ilícido? Qué conveniente. Susurró en la mente de su nueva sirviente.
"Phandalin. Liga de Aventureros. Un ataque de nuestros viejos enemigos ha tenido lugar. Ve e investiga".
-Entendido, mi señor.
S'rastrel se preparó para emprender su viaje hacia Phandalin. Al fin y al cabo, tal era la voluntad de Orpheo, y ella era su fiel paladina.
----------
S'rastrel estaba confundida. Juraría que debería haber llegado ya a la Liga. Cuando se acercaba a Phandalin, se había visto rodeada de pronto por la niebla más espesa de su vida. Aún así, había usado su conocimiento astral Gith para orientarse y seguir el rumbo hacia el edificio de la Liga. El problema es que este no estaba donde debería haber estado.
¿Un error de cálculo? Echó a andar en espiral, pero ni siquiera lo poco que veía entre la niebla arrojaba alguna pista sobre su ubicación. En fin, la sede no podía estar muy lejos. S'rastrel siguió caminando entre la niebla, incansable...
Clonk.
¿Una pala? Si hubiera tenido cuerpo, el dao se hubiera quedado paralizado. No podía ser una alucinación producto del enclaustramiento prolongado, los genios no alucinan.
-Vaya, parece que hemos encontrado algo.
Enanos. ¿Quién si no iba a cavar en el lugar más recóndito de Toril? Pero que extrajesen su prisión del suelo no sería suficiente, su esencia había sido encadenada con magia muy poderosa. No podría volver al plano de la Tierra tan fácilmente. Tendría que jugar bien sus cartas.
-Ah, otra baratija.
-Espera, déjame ver. La reliquia podría ser cualquier cosa.
-Sí, bueno, vosotros pagáis, vosotros mandáis. Pero no parece más que otro anillo de mierda.
Interesante. La segunda persona que había hablado y que ahora sujetaba el anillo no era una enana, sino una gith. Rápidamente, el dao se introdujo en su mente. Los gith tienen un talento psiónico innato, pero él seguía siendo casi tan poderoso como un dios. Si tan sólo no estuviese encadenado a ese anillo...
Recorrió rápidamente la mente de la githyanki, quién se llamaba S'rastrel. En un instante, vio varias imágenes de su vida. Una prometedora joven que busca complacer a Vlaakith. La joven descubre información sobre el príncipe Orpheo y la verdadera naturaleza de Vlaakith. Huye de entre los suyos y se reúne con otros disidentes. Ahora se prepara para el día en que Orpheo vuelva para recuperar su legítimo lugar como rey de los gith, haciendo todo lo posible por conseguir evidencias que pongan a más de entre los suyos de su parte.
El dao había encontrado lo que buscaba. En un abrir y cerrar de ojos, introdujo a la gith en su dimensión de bolsillo y proyectó un fragmento de su propia esencia delante de ella, no sin antes "maquillarse" un poco de acuerdo a las expectativas de la joven.
-Joven S'rastrel.
-¿Príncipe Orfeo? -S'rastrel se arrodilló.
-Has encontrado una de mis reliquias, el anillo que portaba cuando maté mi primer cerebro anciano. Ahora escúchame: sé que estás impaciente por volver con los tuyos y mostrarles tu hallazgo, pero debes ser paciente. Los demás aún no están preparados para mi regreso.
-Pero... la cantidad de camaradas que podríamos reclutar...
-NO DUDES DE MI PALABRA. ¿Acaso no tienes fe en mí?
-Siempre, mi príncipe. Pero tengo muchas preguntas... Vlaakith ha eliminado meticulosamente cualquier información sobre...
-A su debido tiempo. No es ahora el momento de revelar todos los misterios -la interrumpió el genio. Ahora venía lo más importante. Necesitaba un pacto. En última instancia, sólo alguien realmente poderoso podría liberar su esencia. Con un pacto, sin embargo, su acceso a la Urdimbre se amplificaría; éste sería el primer paso-. Pero percibo sinceridad en tus palabras. Si te encomendase directamente algunas tareas, ¿cumplirás con mi voluntad?
-No podría imaginar mayor honor.
-Pues júralo, y te nombraré mi paladina.
-Juro que cumpliré tu voluntad.
-Perfecto. Yo te bendigo. Mi anillo será tu símbolo sagrado. Ahora abandona este lugar.
S'rastrel volvía a estar en la excavación subterránea. Los enanos miraban para ella alarmados.
-¿Qué ha pasado? Desapareciste por un momento.
-No pasa nada. Habéis hecho un gran trabajo; vámonos de aquí.
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Ya en la superficie, el dao percibió algo extraño. El poder de un deseo había cambiado la línea temporal hacía no mucho. Cualquier genio de su talla se habría dado cuenta. Eso ponía las cosas aún más interesantes. Sintió vestigios de... ¿un ilícido? Qué conveniente. Susurró en la mente de su nueva sirviente.
"Phandalin. Liga de Aventureros. Un ataque de nuestros viejos enemigos ha tenido lugar. Ve e investiga".
-Entendido, mi señor.
S'rastrel se preparó para emprender su viaje hacia Phandalin. Al fin y al cabo, tal era la voluntad de Orpheo, y ella era su fiel paladina.
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S'rastrel estaba confundida. Juraría que debería haber llegado ya a la Liga. Cuando se acercaba a Phandalin, se había visto rodeada de pronto por la niebla más espesa de su vida. Aún así, había usado su conocimiento astral Gith para orientarse y seguir el rumbo hacia el edificio de la Liga. El problema es que este no estaba donde debería haber estado.
¿Un error de cálculo? Echó a andar en espiral, pero ni siquiera lo poco que veía entre la niebla arrojaba alguna pista sobre su ubicación. En fin, la sede no podía estar muy lejos. S'rastrel siguió caminando entre la niebla, incansable...