Walter Krauss
Clérigo de nivel 19 en Faerûn (Estándar)
Rango Mithril
Nació en Helgabal, capital del Reino de Damara, pero vivió casi toda su vida en Waterdeep. Obligado a hacer el servicio monacal, Walter se unió a la Orden de los Imparciales a temprana edad. Prácticamente toda su vida la pasó en el Monasterio de las dos Manos, venerando muy devotamente al dios de la Justicia Tyr.
El monasterio, al estar localizado en el distrito central de Waterdeep, era un lugar bastante seguro para los monjes, incluso estaba custodiado por paladines de la orden, pero un día sin saber de que manera varios bandidos consiguieron colarse dentro del lugar sagrado. Walter, que estaba aseándose en los baños, no se había enterado de la situación todavía hasta que llego a sus aposentos pillando a los 4 bandidos asesinando a sus compañeros y amigos de toda la vida, tan solo para robar las pocas posesiones de los monjes. Ante esta situación Walter sintió un sentimiento de irá que jamás había experimentado. Tan alto fue su nivel de ira, que de sus comenzó a salir un brillo dorado muy intenso y de su espalda brotaron un par de alas doradas espectrales. Cogió lo primero que encontró a mano, un incensario encadenado a una vara y se enfrentó a los delincuentes. Poco después ya había acabado con todos ellos.
Cuando ya se había calmado, Walter pensó que el motivo de su fuerza descomunal y aspecto angelical temporal fue obra de una posesión directa de Tyr, que lo había bendecido para impartir justicia a los agresores, pero lo que él no sabía ni todavía sabe es que por su sangre recorría la chispa del plano superior. Era descendiente lejano de un Celestial. Era un Aasimar
Como nadie había presenciado la escena nadie creyó su historia. Tal fue su locura y obsesión por su supuesta bendición de Tyr que los monjes tuvieron que expulsarlo de la orden.
Consiguió refugiarse en una iglesia abandonada a las afueras de Waterdeep, donde seguía procesando su fé, hasta que una niebla lo arrastró hacia un sitio desconocido. En Ravenloft pudo mostrar su fuerza y devoción luchando contra los no-muertos y aberraciones que albergaba ese lugar.
Después de derrotar a un señor de las momias en una ardua batalla en el reino del terror de Har-Akir, una fuerza celestial, abriendo su paso por las nieblas por un breve lapso de tiempo, le otorgó su bendición y le liberó de su locura, convirtiéndolo verdaderamente en un Clérigo de Tyr.
El monasterio, al estar localizado en el distrito central de Waterdeep, era un lugar bastante seguro para los monjes, incluso estaba custodiado por paladines de la orden, pero un día sin saber de que manera varios bandidos consiguieron colarse dentro del lugar sagrado. Walter, que estaba aseándose en los baños, no se había enterado de la situación todavía hasta que llego a sus aposentos pillando a los 4 bandidos asesinando a sus compañeros y amigos de toda la vida, tan solo para robar las pocas posesiones de los monjes. Ante esta situación Walter sintió un sentimiento de irá que jamás había experimentado. Tan alto fue su nivel de ira, que de sus comenzó a salir un brillo dorado muy intenso y de su espalda brotaron un par de alas doradas espectrales. Cogió lo primero que encontró a mano, un incensario encadenado a una vara y se enfrentó a los delincuentes. Poco después ya había acabado con todos ellos.
Cuando ya se había calmado, Walter pensó que el motivo de su fuerza descomunal y aspecto angelical temporal fue obra de una posesión directa de Tyr, que lo había bendecido para impartir justicia a los agresores, pero lo que él no sabía ni todavía sabe es que por su sangre recorría la chispa del plano superior. Era descendiente lejano de un Celestial. Era un Aasimar
Como nadie había presenciado la escena nadie creyó su historia. Tal fue su locura y obsesión por su supuesta bendición de Tyr que los monjes tuvieron que expulsarlo de la orden.
Consiguió refugiarse en una iglesia abandonada a las afueras de Waterdeep, donde seguía procesando su fé, hasta que una niebla lo arrastró hacia un sitio desconocido. En Ravenloft pudo mostrar su fuerza y devoción luchando contra los no-muertos y aberraciones que albergaba ese lugar.
Después de derrotar a un señor de las momias en una ardua batalla en el reino del terror de Har-Akir, una fuerza celestial, abriendo su paso por las nieblas por un breve lapso de tiempo, le otorgó su bendición y le liberó de su locura, convirtiéndolo verdaderamente en un Clérigo de Tyr.