Sendai Hakurei
Monje (Open Hand) de nivel 5 en Faerûn (Estándar)
Rango Plata
Abandonada en la puerta de un templo del lejano este cuando era un bebé, Sendai se ha criado en el templo de Hakurei toda su vida.
La estricta vida de las sacerdotisas (Miko) del templo le ha servido bien para hacer de ella una miembro respetable de la sociedad, e inculcarle un rígido sentido de la moral, deber, responsabilidad y sacrificio.
No obstante, las oraciones, ofrendas, y el ocasional exorcismo, poco podían ayudarle a controlar mejor su terrible genio. Fue allí donde la anterior suma sacerdotisa le introdujo a las artes maciales que ella practicaba en su juventud, antes de que el tiempo la desgastase y el templo se limitase a usar magia para defenderse, y eventualmente la paz dejara incluso eso de lado.
Con su característica diligencia, Sendai estudió el camino de la mano desnuda durante años. Su físico de goliath disciplinadamente usado y entrenado, haciendo que los árboles que derribara y rocas que partiera fueran por técnica en lugar de fuerza bruta.
Este pasatiempo terapéutico habría sido el fin de su historia si no fuera por el día que un gran monstruo atacó el templo, y al ser inmune a la magia todo parecía perdido.... hasta que Sendai apareció y de un golpe como el trueno de partió el cráneo en dos, hundiéndolo en el suelo. Entonces ella supo, cual era su destino.
Es posible que, en otra vida, Sendai hubiera sido una bárbara como seguramente lo sea el resto de su familia de goliaths, pero algo le hace pensar que esa clase de vida, tomada por la ira tal vez fuera la razón por la que tuvieran que dejarla atrás; en manos de gente pacífica con la esperanza de que creciera en un mundo de paz.
Por desgracia, el mundo no es pacífico. En todos los lados del multiverso, bandidos, demonios y villanos hacen daño a la gente inocente, y eso es inaceptable.
Ahora, bajo el pretexto de lograr más fondos que enviar al paupérrimo Santuario Hakurei, Sendai se ha encaminado en busca de su destino. Bajo una piel de piedra cubierta por cientos de cicatrices, tras gruesos músculos férreos... yace un fuego candente de furia ancestral, la cual (por primera vez en generaciones), ha sido templada, forjada en disciplina hasta convertirse en puños de ACERO.
Escuchúchame, monstruo. Tu día ha llegado. Ahora, te enviaré con Dios en pedacitos.
.
.
(PD: Este es un personaje basado en un fan-character del fandom de Tohou Project. Cualquiera que sepa lo mínimo de Tohou pillará las referencias, y por eso me ha sido facil encontrar material de referencia, puesto que es un inside joke de hace 10 años con fan content ya creado)
La estricta vida de las sacerdotisas (Miko) del templo le ha servido bien para hacer de ella una miembro respetable de la sociedad, e inculcarle un rígido sentido de la moral, deber, responsabilidad y sacrificio.
No obstante, las oraciones, ofrendas, y el ocasional exorcismo, poco podían ayudarle a controlar mejor su terrible genio. Fue allí donde la anterior suma sacerdotisa le introdujo a las artes maciales que ella practicaba en su juventud, antes de que el tiempo la desgastase y el templo se limitase a usar magia para defenderse, y eventualmente la paz dejara incluso eso de lado.
Con su característica diligencia, Sendai estudió el camino de la mano desnuda durante años. Su físico de goliath disciplinadamente usado y entrenado, haciendo que los árboles que derribara y rocas que partiera fueran por técnica en lugar de fuerza bruta.
Este pasatiempo terapéutico habría sido el fin de su historia si no fuera por el día que un gran monstruo atacó el templo, y al ser inmune a la magia todo parecía perdido.... hasta que Sendai apareció y de un golpe como el trueno de partió el cráneo en dos, hundiéndolo en el suelo. Entonces ella supo, cual era su destino.
Es posible que, en otra vida, Sendai hubiera sido una bárbara como seguramente lo sea el resto de su familia de goliaths, pero algo le hace pensar que esa clase de vida, tomada por la ira tal vez fuera la razón por la que tuvieran que dejarla atrás; en manos de gente pacífica con la esperanza de que creciera en un mundo de paz.
Por desgracia, el mundo no es pacífico. En todos los lados del multiverso, bandidos, demonios y villanos hacen daño a la gente inocente, y eso es inaceptable.
Ahora, bajo el pretexto de lograr más fondos que enviar al paupérrimo Santuario Hakurei, Sendai se ha encaminado en busca de su destino. Bajo una piel de piedra cubierta por cientos de cicatrices, tras gruesos músculos férreos... yace un fuego candente de furia ancestral, la cual (por primera vez en generaciones), ha sido templada, forjada en disciplina hasta convertirse en puños de ACERO.
Escuchúchame, monstruo. Tu día ha llegado. Ahora, te enviaré con Dios en pedacitos.
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(PD: Este es un personaje basado en un fan-character del fandom de Tohou Project. Cualquiera que sepa lo mínimo de Tohou pillará las referencias, y por eso me ha sido facil encontrar material de referencia, puesto que es un inside joke de hace 10 años con fan content ya creado)