Cirno
(Inactivo)
Sorcerer de nivel 5 en Faerûn (Estándar)
Rango Plata
A diferencia de otras hadas, Cirno nunca puso un pie en el Feywild. Sus recuerdos más tempranos se sitúan en un lago permanentemente congelado, un lugar que las leyendas locales asocian con la épica batalla entre dos dragones formidables: uno dorado y uno blanco. Se cuenta que este último cayó en combate, hundiéndose en las profundidades del lago y congelándolo por completo.
A Cirno, sin embargo, la leyenda le resultaba indiferente. Para ella, el lago era simplemente su hogar, un sitio donde no solo se sentía cómoda, sino que incluso percibía una profunda vinculación con el entorno.
Al principio, y sin ninguna figura paterna o guía, sus primeros diez años de vida fueron caóticos y salvajes. Era extremadamente territorial, congelando sin pensarlo todo lo que se acercaba a su dominio, desde pequeñas ranas y animales hasta presas más grandes como ciervos.
Esa vida llegó a un abrupto final cuando un joven dragón blanco la expulsó de su lago. Cirno intentó luchar con todas sus fuerzas, pero sus ataques de hielo no surtían ningún efecto contra la criatura, como si esta poseyera una inmunidad natural a sus poderes. Por mucho que lo intentó, no pudo hacerle frente, y cuando el dragón contraatacó, tuvo que huir casi muriendo en el proceso.
Expulsada de su hogar, Cirno no tuvo más remedio que vagar de un lado a otro, aprendiendo a socializar a duras penas con los demás.
Para subsistir, aprovechó las épocas calurosas para vender "helados" o para enfriar las provisiones de los comerciantes a cambio de una paga. Rápidamente le pilló el gusto; le resultaba divertido que le pagaran por algo que no le costaba absolutamente nada hacer, aunque seguía prefiriendo combatir.
En uno de sus trayectos, escuchó hablar de la Liga de Aventureros de Phandalin, un lugar donde se decía que convivían seres de gran calibre. Decidida a encontrar a alguien que la ayudara a volverse más fuerte, se dirigió hacia allí, perdiéndose un poco por el camino, como era habitual.
Cuando finalmente llegó, Cirno se alistó en la Liga. En su primera misión, conoció a "El Mago". Durante la misión, un guardia le comentó al Mago que "controlara a su hija".
Cirno, que nunca había conocido una figura paterna, procesó la frase y, al cabo de unos segundos, exclamó: "¡Eres mi papá! ¡No lo sabía!"
Desde entonces, cada vez que se presenta lo hace como Cirno, la Hija del Mago. Sin embargo, la hada todavía anhela la derrota de aquel dragón blanco que la desterró de su primer hogar y demostrar que es mas fuerte que ese lagarto blanco mas no solo por recuperar su hogar si no por demostrar que es mas fuerte que esa lagartija .
A Cirno, sin embargo, la leyenda le resultaba indiferente. Para ella, el lago era simplemente su hogar, un sitio donde no solo se sentía cómoda, sino que incluso percibía una profunda vinculación con el entorno.
Al principio, y sin ninguna figura paterna o guía, sus primeros diez años de vida fueron caóticos y salvajes. Era extremadamente territorial, congelando sin pensarlo todo lo que se acercaba a su dominio, desde pequeñas ranas y animales hasta presas más grandes como ciervos.
Esa vida llegó a un abrupto final cuando un joven dragón blanco la expulsó de su lago. Cirno intentó luchar con todas sus fuerzas, pero sus ataques de hielo no surtían ningún efecto contra la criatura, como si esta poseyera una inmunidad natural a sus poderes. Por mucho que lo intentó, no pudo hacerle frente, y cuando el dragón contraatacó, tuvo que huir casi muriendo en el proceso.
Expulsada de su hogar, Cirno no tuvo más remedio que vagar de un lado a otro, aprendiendo a socializar a duras penas con los demás.
Para subsistir, aprovechó las épocas calurosas para vender "helados" o para enfriar las provisiones de los comerciantes a cambio de una paga. Rápidamente le pilló el gusto; le resultaba divertido que le pagaran por algo que no le costaba absolutamente nada hacer, aunque seguía prefiriendo combatir.
En uno de sus trayectos, escuchó hablar de la Liga de Aventureros de Phandalin, un lugar donde se decía que convivían seres de gran calibre. Decidida a encontrar a alguien que la ayudara a volverse más fuerte, se dirigió hacia allí, perdiéndose un poco por el camino, como era habitual.
Cuando finalmente llegó, Cirno se alistó en la Liga. En su primera misión, conoció a "El Mago". Durante la misión, un guardia le comentó al Mago que "controlara a su hija".
Cirno, que nunca había conocido una figura paterna, procesó la frase y, al cabo de unos segundos, exclamó: "¡Eres mi papá! ¡No lo sabía!"
Desde entonces, cada vez que se presenta lo hace como Cirno, la Hija del Mago. Sin embargo, la hada todavía anhela la derrota de aquel dragón blanco que la desterró de su primer hogar y demostrar que es mas fuerte que ese lagarto blanco mas no solo por recuperar su hogar si no por demostrar que es mas fuerte que esa lagartija .