Maere Mor
Druida Círculo de las Esporas de nivel 3 en Faerûn (Estándar)
Rango Bronce
Maere nació en Veltalar, un asentamiento en la península de Aglarond. Era hija de los funerarios del pueblo, y desde que tiene uso de razón ha tenido mucho contacto con la muerte, considerándola como una parte más de la vida. Estaba dispuesta a continuar con los servicios mortuorios de sus padres como una parte esencial del bienestar de su comunidad. Esto, sin embargo, no siempre era bien visto, haciendo que tuviese una infancia bastante solitaria.
En algún punto de su adolescencia se infectó de un Hongo, quizá proveniente del taller de sus padres. Este Hongo le susurraba cosas a la mente y cada vez pasaba más tiempo en el bosque de Yuirwood, donde aprendería a sobrevivir en la naturaleza y a encontrar belleza en la podredumbre del moho y los hongos. Ahí se dio cuenta de que la muerte no era el final, tan sólo era parte de un ciclo natural que permitía el comienzo de vida nueva.
Aglarond, al ubicarse justo al oeste de Thay, sufría los ataques de esta región de forma casi constante. La magia de sus nigromantes rompía con este ciclo, e impedía que los caídos tuviesen un adecuado paso por la muerte o que fuesen reunidos con sus familias. Quiso entonces unirse a la Liga de Aventureros, animada por los rumores acerca de su lucha contra los Magos Rojos. De este modo cree que puede ayudar a preservar el orden natural tal como siente que le han designado.
En algún punto de su adolescencia se infectó de un Hongo, quizá proveniente del taller de sus padres. Este Hongo le susurraba cosas a la mente y cada vez pasaba más tiempo en el bosque de Yuirwood, donde aprendería a sobrevivir en la naturaleza y a encontrar belleza en la podredumbre del moho y los hongos. Ahí se dio cuenta de que la muerte no era el final, tan sólo era parte de un ciclo natural que permitía el comienzo de vida nueva.
Aglarond, al ubicarse justo al oeste de Thay, sufría los ataques de esta región de forma casi constante. La magia de sus nigromantes rompía con este ciclo, e impedía que los caídos tuviesen un adecuado paso por la muerte o que fuesen reunidos con sus familias. Quiso entonces unirse a la Liga de Aventureros, animada por los rumores acerca de su lucha contra los Magos Rojos. De este modo cree que puede ayudar a preservar el orden natural tal como siente que le han designado.