Flint "OjoNocturno"
Clerigo del crepusculo de nivel 16 en Faerûn (Estándar)
Rango Oro
Nací entre las montañas, donde los enanos aprenden pronto el valor de la piedra y del acero. Sin embargo, mientras mis hermanos encontraban su lugar en la forja o en el combate, yo lo encontré bajo el cielo nocturno. Durante años guié caravanas por senderos peligrosos, aprendiendo que la oscuridad no es enemiga de quien sabe escucharla. Aquella afinidad con la noche me valió el sobrenombre de "Ojo Nocturno", y acabó llevándome al templo crepuscular de Selune, donde comprendí que el crepúsculo no representa el miedo, sino el refugio entre dos mundos.
Mi fe comenzó con una idea sencilla: asegurar que nadie tuviera que atravesar la oscuridad solo.
Con el tiempo, los senderos dejaron de ser de piedra y pasaron a estar marcados por guerras, monstruos y amenazas capaces de destruir reinos enteros. Combatí junto a otros héroes contra el Culto del Dragón y participé en la defensa del mundo cuando Tiamat intentó abrirse paso hasta él. Allí comprendí que muchas veces la oscuridad no adopta la forma de la noche, sino de la desesperación, el miedo y la incertidumbre.
Desde entonces dejé de ser únicamente un guía. Allí donde otros ven un problema imposible, yo intento encontrar el camino. No importa si la solución consiste en blandir un hacha, ofrecer una palabra de consuelo, entonar una oracion, negociar una paz imposible o mantener a mis compañeros con vida un minuto más. Cada obstáculo tiene una salida; solo hay que ser capaz de encontrarla.
Porque sigo creyendo lo mismo que cuando recorría las montañas bajo las estrellas: la verdadera fe no consiste en derrotar a la oscuridad, sino en asegurarse de que nadie tenga que enfrentarse a ella en soledad.
Mi fe comenzó con una idea sencilla: asegurar que nadie tuviera que atravesar la oscuridad solo.
Con el tiempo, los senderos dejaron de ser de piedra y pasaron a estar marcados por guerras, monstruos y amenazas capaces de destruir reinos enteros. Combatí junto a otros héroes contra el Culto del Dragón y participé en la defensa del mundo cuando Tiamat intentó abrirse paso hasta él. Allí comprendí que muchas veces la oscuridad no adopta la forma de la noche, sino de la desesperación, el miedo y la incertidumbre.
Desde entonces dejé de ser únicamente un guía. Allí donde otros ven un problema imposible, yo intento encontrar el camino. No importa si la solución consiste en blandir un hacha, ofrecer una palabra de consuelo, entonar una oracion, negociar una paz imposible o mantener a mis compañeros con vida un minuto más. Cada obstáculo tiene una salida; solo hay que ser capaz de encontrarla.
Porque sigo creyendo lo mismo que cuando recorría las montañas bajo las estrellas: la verdadera fe no consiste en derrotar a la oscuridad, sino en asegurarse de que nadie tenga que enfrentarse a ella en soledad.