May Morlith

Krewner

Wild Magic Sorcery de nivel 16 en Faerûn (Estándar)
Rango Oro

Ver página de D&D Beyond

Hoja de personaje

Desde que era un bebé, May siempre fue muy cercana a su madre, Nyx. Por ello, la temprana pérdida de su madre la llevó a encerrarse en sí misma, convirtiéndola en una chica tímida y poco habladora. Sin embargo, su único soporte en este mundo era su hermanastra Ethel, quien, para colmo, había pactado con un Liche bastante peculiar. Al principio, la situación no le hacía ninguna gracia, pero ver la felicidad de Ethel era suficiente para May, y poco a poco, empezó a acostumbrarse a los esqueletillos. Eran bastante agradables, y aunque torpes, se mostraban muy buenos con ella, por lo que terminó encariñándose con algunos, e incluso con el Liche, a pesar de que siempre había leído que eran seres malvados; este, sin embargo, era diferente. Llegó un día en el que Ethel se marchó a trabajar en la Liga de Aventureros de Phandalin como parte de su pacto, y May se quedó sola. A partir de entonces, May viajaba constantemente entre el castillo de Nemziq (cuando la soledad la abrumaba) y su casa en Bryn Shander. Para mantener el contacto, Ethel le enviaba cartas donde narraba sus aventuras y describía lo peculiares que eran sus compañeros, adjuntando también dinero proveniente de sus misiones.
A May le encantaba leer las aventuras de su hermana porque hasta cierto punto le recordaba a las que le contaba su madre cuando era más pequeña. Ella, en el fondo, también deseaba ser así: vivir aventuras épicas, tener compañeros con los que divertirse y hacer amigos a lo largo del camino. Pero también tenía miedo a que a Ethel le pasase algo malo en alguna de sus misiones o a ella misma, porque, aunque Ethel se hiciera la fuerte, pasar por la muerte de sus padres dos veces no debía de ser fácil para ella. Esto hacía que encerrara muy dentro de sí ese deseo.
Un día, leyendo una de las cartas de su hermana que tanto atesoraba, sintió una sensación fuera de lo normal: un calor dentro de su cuerpo que nunca había sentido. Este se filtró hacia el exterior, calentando incluso la habitación. Se extrañó un montón por esto, pero pensó que a lo mejor era algo normal en quienes poseían rasgos demoníacos, como ella. Con el paso del día, se fue dando cuenta de que esa sensación resonaba con sus sentimientos: era confortable cuando pensaba en Nyx y Ethel, y abrumadora cuando tenía pensamientos negativos. Así que, en busca de consejo, se lo comentó a Nemziq.
Nemziq le comentó lo sucedido a Ethel. Esta, bastante nerviosa y algo desesperada, le suplicó a Saik, el hechicero más "tranquilo" que conocía, que la entrenara, puesto que tenía miedo de que si su poder se descontrolaba pudiera herirla o hacerle algo aún peor. Para la tranquilidad de Ethel, Saik aceptó.
Tras esto, May se unió a la Liga de Aventureros, donde descubrió múltiples cosas de su "hermana". Primero, que usaba el nombre de su difunta madre. May la confrontó por ello, pero al entender la situación que estaba viviendo Ethel, May decidió perdonarla. Segundo, que Ethel tenía un gusto peculiar por crear peluches de gente de la Liga, los cuales le resultaban muy monos.
May fue asumiendo misiones, y aunque al principio su timidez era palpable, poco a poco empezó a hacer amigos. Entre ellos estaban Kael, y por supuesto, su maestro, Saik, quien demostró ser muy majo una vez que lo conocías, a pesar de la gran impresión que causaba. También se hizo amiga de otros miembros de la Liga que, si bien estaban un poco "loquitos", resultaban ser muy agradables.
A pesar de sus progresos, May se frustraba enormemente al no poder controlar su poder del todo. Esto se manifestaba de forma notoria, sobre todo cuando, en mitad de un combate, el descontrol de su magia la convertía temporalmente en una planta.
No obstante, también había aprendido a filtrar y canalizar una parte de esa energía. Gracias a esto, podía ayudar a sus compañeros o perjudicar a sus enemigos.