Furgon Rurzak
Clérigo de nivel 20 en Faerûn (Estándar)
Rango Mithril
De pequeño, fue abandonado en un templo dedicado a Kelemvor. Los monjes lo acogieron y lo criaron en la fe del Señor de la Muerte, enseñándole las tareas propias del culto: cuidar los cementerios, consolar a los afligidos y realizar los ritos funerarios que garantizan el tránsito de las almas... Cuando alcanzó la edad adecuada, recibió entrenamiento como Clérigo y sirvió en el templo durante muchos años.
Sin embargo, su vida cambió de forma drástica hace unos pocos años. Kelemvor se le manifestó en sueños y le ordenó abandonar el templo para cumplir su destino. No se le reveló en qué consistía, solo que debía recorrer el mundo en busca de su verdadero propósito. Sin cuestionar la voluntad de su dios, partió en busca de respuestas.
Su viaje lo llevó a unirse a la Liga de Aventureros, donde luchó junto a sus compañeros en numerosas misiones. Con el tiempo, su poder sobre los muertos vivientes creció, hasta el punto de que su sola presencia sembraba el terror entre ellos. Tras meses de enfrentamientos, el destino de la Liga se cruzó con el del terrible dracoliche Shangrailar. En la batalla final, Furgon luchó con determinación, sintiendo que Kelemvor estaba con el en la batalla. Afortunadamente, y no sin sufrimiento, el dracoliche cayó.
Tras la caída de Shangrailar, una duda comenzó a crecer en su interior: ¿había cumplido ya su propósito? Durante meses había combatido a los que profanaban la muerte, pero en su interior, nunca había dejado de anhelar su vida en el templo. Ahora, con Shangrailar derrotado, quizás ya había cumplido su destino y podía retirarse.
Para encontrar respuestas, emprendió viaje a la Torre de Calaveras, el mayor bastión del culto a Kelemvor. Allí, consultó a sus superiores y les habló de sus nuevas habilidades, de cómo su presencia ahuyentaba a los no-muertos y de la fuerza que sentía cuando los destruía. Entonces, todo quedó claro, Kelemvor lo había elegido como uno de sus Necrobane. Con su destino claro, Furgon ha regresado a la Liga de Aventureros con una determinación inquebrantable. No habrá paz para él, pero menos aún para aquellos que osen desafiar el equilibrio del ciclo de la vida y la muerte.
Sin embargo, su vida cambió de forma drástica hace unos pocos años. Kelemvor se le manifestó en sueños y le ordenó abandonar el templo para cumplir su destino. No se le reveló en qué consistía, solo que debía recorrer el mundo en busca de su verdadero propósito. Sin cuestionar la voluntad de su dios, partió en busca de respuestas.
Su viaje lo llevó a unirse a la Liga de Aventureros, donde luchó junto a sus compañeros en numerosas misiones. Con el tiempo, su poder sobre los muertos vivientes creció, hasta el punto de que su sola presencia sembraba el terror entre ellos. Tras meses de enfrentamientos, el destino de la Liga se cruzó con el del terrible dracoliche Shangrailar. En la batalla final, Furgon luchó con determinación, sintiendo que Kelemvor estaba con el en la batalla. Afortunadamente, y no sin sufrimiento, el dracoliche cayó.
Tras la caída de Shangrailar, una duda comenzó a crecer en su interior: ¿había cumplido ya su propósito? Durante meses había combatido a los que profanaban la muerte, pero en su interior, nunca había dejado de anhelar su vida en el templo. Ahora, con Shangrailar derrotado, quizás ya había cumplido su destino y podía retirarse.
Para encontrar respuestas, emprendió viaje a la Torre de Calaveras, el mayor bastión del culto a Kelemvor. Allí, consultó a sus superiores y les habló de sus nuevas habilidades, de cómo su presencia ahuyentaba a los no-muertos y de la fuerza que sentía cuando los destruía. Entonces, todo quedó claro, Kelemvor lo había elegido como uno de sus Necrobane. Con su destino claro, Furgon ha regresado a la Liga de Aventureros con una determinación inquebrantable. No habrá paz para él, pero menos aún para aquellos que osen desafiar el equilibrio del ciclo de la vida y la muerte.