Zalka

Krewner

Path of the Berserker Barbarian de nivel 5 en Faerûn (Estándar)
Rango Plata

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Hoja de personaje

Zalka nació en una pequeña aldea fronteriza. Vivía únicamente con su madre; nunca conoció a su padre y tampoco solía preguntar demasiado sobre él, ya que su madre se irritaba mucho cada vez que sacaba el tema.
Desde muy pequeña, Zalka trabajó en la granja y la carnicería familiar. Sus tareas incluían afilar los cuchillos y hachas para cortar carne, despellejar animales y, paradójicamente, cuidar de esos mismos animales en la granja que luego tendría que sacrificar.
Al principio, estas tareas le generaban una profunda angustia, pero con el tiempo la emoción se desvaneció, dando paso a la indiferencia. Ya no sentía tristeza, simplemente nada.
Los años fueron pasando y, de forma paralela, su madre la trataba cada vez con más frialdad e indiferencia. Zalka no entendía por qué su madre actuaba de esa manera, pero como siempre había sido así, decidió no darle mayor importancia.
Un día, unos bandidos asaltaron la carnicería, dejando a su madre malherida. En ese instante, Zalka sintió que no era justo que todo terminara así: su vida había sido una miseria. Agarró una de las hachas que usaba para la carne y se defendió con todo lo que pudo.
Bajo la adrenalina del momento, no se dio cuenta de que ahora era más alta ni reconoció su propio rostro reflejado en el lateral pulido de su hacha.
—"Tú eres como él," siseó su madre con desprecio desde el suelo. —"¿A qué te refieres?" preguntó Zalka. —"Eres igual que esa escoria. Tuve que matarlo, ¿entiendes? ¡Quería abandonarnos! Quería dejarme sola con un embarazo, no quería hacerse responsable… ¡Pero ayudó! Ayudó bien, su carne se vendió a buen precio. Y ahora tú eres como él. No lo permitiré. No me quedaré sola otra vez," dijo, mientras cogía un cuchillo de la carnicería con dificultad.
La simple idea de que, durante años, había estado comiendo la carne de la carnicería la horrorizó. El terror y el asco que sintió por su madre activaron algo en lo más profundo de su ser. Golpeó el cuchillo de su madre, desarmándola, y luego la golpeó a ella mientras le gritaba todo el odio acumulado, reprochándole cómo nunca había sido una buena madre y lo miserable que era como persona.
—"¡Nunca te importamos! ¡Nunca nos quisiste, solo te quieres a ti misma! ¡Tú eres la escoria, no nosotros!" le espetó Zalka.
Pero su madre ya no pudo contestar.
Después de un rato, Zalka se dio cuenta de lo que había hecho. Decidió quemar toda la carnicería y la granja, y culpar del desastre al ataque de los bandidos.
Se convirtió en una cazadora, vendiendo la carne y las pieles de sus presas. Tras unos años, escuchó de la existencia de una liga de aventureros y pensó en unirse. Al fin y al cabo, ¿qué más daba matar animales de cuatro patas que de dos? Si le pagaban bien para poder vivir de ello, para ella estaba bien. No tenía nada que perder.