Grom Partebigornias

Antón

Fighter de nivel 4 en Faerûn (Estándar)
Rango Bronce

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Hoja de personaje

Grom no nació para la guerra, o eso creía su clan, los Bigornialeve, una estirpe de herreros famosos por la delicadeza de sus grabados. Pero Grom era... diferente. Donde otros daban toques precisos, él asestaba martillazos que hacían temblar los cimientos de la montaña. El día que partió la bigornia del taller familiar, un bloque de acero que había aguantado tres siglos, su padre suspiró, le entregó un hacha y le dijo: "Hijo, eres demasiado caro para la artesanía. Prueba con el ejército".
Como parte de la Brigada de Exploradores, Grom aprendió a moverse por los picos más peligrosos. Sin embargo en las tierras fronterizas donde vivia, la montaña siempre gana. Una emboscada, un error de cálculo en la nieve, y rodó colina abajo mientras sus compañeros morían a manos de aquellas bestias. Al despertar, trató de seguir a los emboscadores, pero el rastro había sido cubierto por la nieve. Sin heridas físicas, pero con el honor hecho añicos, incapaz de mirar a las familias de sus hermanos caídos, Grom no soportó la vergüenza y marchó al exilio.
Pasó años siendo un soldado de fortuna. Su vida se resumía en aceptar contratos de caravanas y gastarse el oro en tabernas antes de que el sol volviera a salir. Se convirtió en un tipo rudo, de pocas palabras y mucha sed, cuya única compañía era el peso de su acero.
Llegó a Phandalin buscando un contrato fácil, pero lo que encontró fue un espejo. Observando a un grupo de aventureros, desastrosos, ruidosos, pero unidos, sintió un pinchazo de nostalgia que no pudo ahogar ni con toda la cerveza del pueblo. Tras averiguar quienes eran, empujado por ese sentimiento, Grom atravesó la puerta de la sede y firmó su inscripción en la Liga de Aventureros sin dudar un segundo. Buscaba oro, fama y gloria... pero, sobre todo, buscaba una nueva brigada a la que, esta vez, no pensaba fallar.